El video muestra la evidente e inhumana condición expresada en múltiples facetas donde la docilidad del cuerpo permite arrastrar a unos estudiantes al abismo de la sociedad de control, al vacío y a la desesperanza de la inhumanidad. Esta siendo suprimido y acabado el cuerpo, que domesticado camina dominado por la cultura impuesta dentro de la escuela, en donde el maestro tiene el poder del saber y calla no solo al cuerpo, calla el arte, la creatividad, la voz de la poesía.
Desde el ensayo de Clara Cuervo, en donde la subjetividad y el cuerpo son poesía.
“Esta pedagogía promueve la afectación de estos a través de la comprensión, el cuidado y el sentido estético del cuerpo que enfatiza a la literatura como fractal de vida. Comprender el cuerpo es darle un sentido complejo: ideas, emociones, sensaciones se tejen con la sangre y el corazón. Cuidar el cuerpo es lograr una sensualidad ética que cure las huellas de la violencia”.
En escuela debe ser promovida la pedagogía poética.
La aprehensión del miedo, de la docilidad, del silencio es lo transmitido por los maestros en este tipo de sociedades mostradas en el video y, son las que caracterizan a una sociedad de control y vigilancia, que impone desde la escuela sociedades inhumanas, sin sentido, sin subjetividades que puedan expresar y aplastar a la cultura dominante.
La forma como es mostrada la estructura física de la escuela, su construcción permite que sean fácilmente observados todos los movimientos y miradas de los estudiantes desde ese panóptico (que sigue siendo vigente) y que al estar atrapados por la pared obstruye no solo a los cuerpos, también la mentes.
El video “La pared” de Pink Floyd es la expresión actual de la escuela, de la sociedad de vigilancia, en la escuela el saber tiene dueños, el silencio hace énfasis como esa pared contra la cual se estrellan y se destruyen las subjetividades y el cuerpo quedando fragmentos del estos. Volviendo a Clara Cuervo encontramos:
“En estas sociedades soy naufraga, exiliada y expulsada de mi cuerpo. Hay tantos fragmentos de él que no alcanzo a mirarme en un espejo, sólo percibo un ojo, un labio, el corazón, la mano, casi siempre imágenes que disimulan mi cuerpo. Así, tal vez, termine borrándome. Pero no. Porque sé que tengo ombligo y él me acuerda que nací de un cuerpo. Abro los ojos, salgo de la caverna y me arriesgo a la aventura de sentir la tozudez del sol y las alegrías del viento. No soy fragmentos sino complejidad. Soy poesía”

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